La iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda se asienta sobre un suelo arqueológico de la Edad del Cobre, lugar sagrado desde tiempos inmemoriales. Fue edificada sobre los restos de la mezquita mayor, tras la conquista de la ciudad en 1233 por Fernando III el Santo y consagrada con la advocación de los Reales Alcázares y de Nuestra Señora de la Asunción.

En 1259 fue titulada Iglesia Mayor Colegial y en 1852 se le dio el título de Iglesia Mayor Parroquial. Fue y es la tercera iglesia más importante en dignidad del Santo Reino, después de las catedrales de Jaén y de Baeza.

En esta singular iglesia, la base gótica florida de su construcción se ve soliviantada por los restos y añadidos de diversas épocas y estilos, hasta constituir un conjunto que el historiador Juan Pasquau calificó de “…inigualable democracia artística, en la que todos los estilos pugnan por sobresalir y ninguno lo consigue en exclusiva”.  Lo más interesante son sus fachadas, el bellísimo claustro y las capillas y la rica rejería del interior.

El claustro es una obra gótica de finales del siglo XV o principios del XVI y ocupa el lugar en el que estuvo el patio de la mezquita. Bajo una serie de bóvedas de crucería se conservan diversas capillas.

El exterior del templo sigue una línea arquitectónica uniforme, aunque se trata de una obra ecléctica y singular. La fachada y portadas, que datan de la primera mitad del siglo XVII, constituyen de hecho la única parte del edificio que responde a un plan previo y organizado.  La portada principal está enmarcada por dos espadañas, construidas en el siglo XIX, y su motivo central es la Adoración de los Pastores.

La iglesia fue gravemente dañada en la Guerra Civil Española. Pero no fue hasta 1983 cuando se cerró para proceder a una restauración que ha durado casi 28 años.

En la actualidad, durante los meses de mayo a septiembre, recibe culto en su capilla de este templo la Virgen de Guadalupe, patrona de la ciudad. Tienen también en él su sede varias cofradías de Semana Santa, la más antigua de la cuales es la de Jesús Nazareno. Y es en esta singular iglesia donde se celebran los acontecimientos religiosos especiales que aglutinan a los fieles de todas las parroquias de la ciudad.