Este edificio tiene su origen en el antiguo Teatro de San Ildefonso, construido en 1864 por Ildefonso Sánchez y Cozar. Se trataba de un edificio de planta rectangular, con fachada a dos calles paralelas y tipología de “teatro a la italiana”, con sala en forma de herradura y un escenario holgado y proporcionado.

Fue reformado en 1930 para mejorar sus condiciones de seguridad e higiene, siendo en 1952 cuando se convierte en cinematógrafo, mediante el desplazamiento del escenario hasta la fachada posterior, la ampliación de la sala y el anfiteatro y la supresión; salvo un vestigio testimonial en los laterales, de la planta de palcos, quedando así alterada significativamente la proporción entre sala y escenario. El aforo pasó a ser de quinientas localidades en el patio y cerca de seiscientas en el anfiteatro.

En su planta rectangular se distinguían dos crujías inmediatas a la fachada de la Calle Cervantes, ocupadas por el acceso, vestíbulos, escaleras y servicios de público, así como otras dos inmediatas a la Calle Fernando III, ocupadas por el escenario, su tramoya, chácena, camerinos, almacenes y demás elementos de servicio a la representación. Entre ambas, un espacio de mayores dimensiones que acoge sala y anfiteatro. Con planta baja y tres altas en las crujías contiguas a ambas fachadas, en la parte delantera contaba en planta baja con un antevestíbulo, al que daban las taquillas, y un vestíbulo, del que partían las escaleras adosadas a las paredes medianeras, junto a las que se sitúan también los aseos. En la primera planta, el vestíbulo de palcos y anfiteatro acogía un pequeño ambigú, mientras que en la segunda y tercera se situaba la cabina de proyección y un cuarto auxiliar para la misma.

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