La Catedral de Baeza destaca en el conjunto histórico-artístico que conforma la Plaza de Santa María.

Fue construida sobre los restos de una antigua mezquita y desde entonces ha sufrido numerosas transformaciones arquitectónicas hasta su estado actual.

Así, la Puerta del Perdón, que data del siglo XV, es de estilo gótico mientras que la fachada principal es de estilo renacentista, fruto de la gran reforma realizada en el siglo XVI, dirigida por Jerónimo del Prado con la colaboración de Andrés de Vandelvira. La parte más antigua es la Puerta de la Luna, gótico-mudéjar del siglo XIII. En el interior de la Catedral de Baeza destaca las rejas, obras del maestro Bartolomé, el púlpito realizado en hierro forjado, y el retablo mayor, de estilo barroco.

El Museo Catedralicio, situado en la casa capitular y el claustro, alberga pinturas y objetos religiosos de gran valor, así como una valiosa colección de sullas (túnicas) y trajes religiosos, de varios siglos de antigüedad.