EXPOSICIÓN DEL 17 DE ENERO AL 19 FEBRERO DE 2020 JUAN SALDAÑA
“QUE SE ME PAREN LOS PULSOS I”
La Galería Cristóbal Bejarano inaugura el día 17 de enero de 2020 la segunda exposición individual
en esta galería de Juan Francisco Saldaña (Alcolea del Río, Sevilla), artista que compagina la pintura con la
docencia, actualmente es profesor de artes plásticas y diseño de la Escuela de Arte de Cádiz. Licenciado en
Bellas Artes, completa sus estudios con Escultura y Fotografía. Ha obtenido importantes becas en
instituciones nacionales y ha sido galardonado con prestigiosos premios. Ha expuesto de forma regular en
espacios privados e institucionales, entre sus últimas exposiciones destacamos la itinerante organizada por
la Fundación Unicaja por diferentes ciudades andaluzas, la realizada en 2018-19 en el Museo Zabaleta-
Miguel Hernández y la realizada en 2019 en la Iglesia de San Lorenzo en Úbeda. Su trabajo está presente
en colecciones de arte muy reputadas. Así mismo, ha ejercido de comisario en importantes muestras de arte
contemporáneo y diseño.
Adjuntamos texto sobre la exposición de José Manuel Medina Galeote.
“QUE SE ME PAREN LOS PULSOS”
En la noche española, sangre andaluza (Picabia tituló así uno de sus cuadros) era sin duda la
protagonista de las letras más desgarradas de un género que se llamó copla y que trataban de contar, en una
época compleja de nuestro pasado reciente, cosas también complejas de una manera fácil y directa.
Para ello, la copla, recurría constantemente a los sentimientos, para lo bueno y para lo malo,
enviando incluso de forma habitual y soterrada mensajes a una sociedad que todavía no había despertado de
forma plena en materia de libertades.
Subyacían por entonces en esos estribillos temas como el de las relaciones interpersonales–celos,
envidias, odios, amores prohibidos-, algunos tabúes como la sexualidad, la lucha de clases, la inmigración,
los problemas de comunicación…. Ahora y en exclusiva para esta muestra, cuadros como La Lola, o
María de la O y sus personajes omniscientes en pleno precipicio de una simbólica luna, El inmigrante, un
exhaustivo trabajo en torno al abandono de la tierra y la desnudez sentida ante tal situación de desarraigo, o
en Pá duquitas negras…, la historia de una mujer de puerto que sueña con su marinero que la aleje de ella
misma, o La morena de mi copla o El moreno de la copla, por citar algunos ejemplos más en su
producción, soberbios ejercicios de retrato clásico traídos aquí en un alarde certero de contra escalas, nos
hacen pensar en la condición humana y sus recovecos y también en la lucha interpersonal y atemporal por
dominar el espacio afectivo y vivencial de cualquier relación. Pero, al cabo, ¿no son estos, los mismos
barros de aquellos lodos?
Sin duda, parece que los problemas de hoy día tuviesen que ver de forma directa con los de aquella
época.
Algunos de los increíbles y positivos avances en tema de comunicación experimentados desde
entonces han desembocado en una suerte de aislamiento e incomprensión preocupantes. Ante un mundo
inagotable de posibilidades digitales, parece que el efecto buscado en el deseo de avance no fuese el
pretendido inicialmente.
Su mal uso, diría aquel. Puede….
TONADILLAS DE DESGARRO
Es en este contexto en donde se hace necesario explicar las vías usadas por Juan F. Saldaña Calle
para hacer traer aquí aquellas cuentas de marfil que componen su particular visión de la pintura, su
quehacer plástico que camina de su mano desde sus primeros trabajos previos a la formación académica, en
los que viajaba, peligrosa pero hermosamente, por la condición humana, por sus alegrías y sus bajezas, por
los pliegues de las entretelas de lo humano, en donde residen las luces y las sombras.
No es intención del autor la revisión completa y formal del género sino más bien la de acercarlo a
escena con toda su liturgia de títulos, poemas y sentires para de esa manera sugerir puentes que actúen a su
vez como imágenes o pantallas en las que reflejarse y pensar.
Sus piezas actúan como espejos en los que mirarse. Son escenas con nudo y desenlace. En todas sus
composiciones, ocurren cosas o al menos, se intuyen que podrían suceder en un futuro próximo. Los fondos
son escenarios neutros sin apenas atrezo y que no restan importancia a lo narrado. Es como una idea
despojada de la avalancha de la novedad y que se nos presenta pulida, cruda y desgarradora.
Por ello, sus cuadros son suyos mientras los pinta, aplicando a la pintura lo que a la poesía
mencionara León Felipe, en un alarde de sinceridad inaudita.
En nuestros tiempos, no es lo común ir a tumba abierta a la lucha, sin ambages ni dobleces… con
carbones encendidos….
Cuando esto sucede, lo que se encuentra uno es sincero, y no entro como espectador en
subjetividades, me recreo solo en lo auténtico de la sinceridad.
Entendemos los cuadros de Juan F. Saldaña incluso cuando sus temas han sido rescatados de
pasadas estaciones, lo que nos hace pensar realmente en cuanto hemos cambiado, en nuestros temas
universales, en nuestra noche más española y denostada y en nuestra sangre andaluza que hace que por
genes, contemos las cosas casi siempre desde ámbitos complementarios al pensamiento.
En este ejercicio de transparencia y veladura se encuentran ahora las pinturas de Saldaña. Por lo que
estamos ante otra oportunidad de celebrar su pintura, ahora, desde los sentires y los pulsos.
José Medina Galeote